miércoles, 13 de mayo de 2009

EFECTOS DEL NEOLIBERALISMO EN LA EDUCACIÓN

Para dar una idea al efecto que causa el neoliberalismo, solamente basta con saber dónde se origina: en Europa y en los Estados Unidos de América luego de la Segunda Guerra Mundial, en contra del estado intervencionista y de bienestar.


Ya que el neoliberalismo se origina con el nombre de “libre cambio de divisas”, algo que como muchas cosas que funcionan mal en Colombia, se usa para disfrazar una forma de imponer cambios que solo benefician a “algunos”, se nos ha metido al rancho afectando ahora también la educación.


El neoliberalismo busca reducir el poder del Estado, y disfraza su objetivo promulgando la garantía del derecho de libertad y propiedad, donde importa más el dinero y los bienes que las personas, la idea es que nadie se ocupe de los problemas sociales, silenciando así las verdaderas necesidades del país.


Así como el efecto de la globalización hace que el control de la economía del país sea cada vez menos del país, sino que ha quedado en manos de otros, también éstas entidades multinacionales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial deciden sobre la educación que se dará a cabo en Colombia; cuanto será el presupuesto, cuántos estudiantes habrá en cada salón, el manejo de los campos culturales etc.


El neoliberalismo le concede el poder total al mercantilismo, en el cual, todo, hasta la educación, se convierte en un producto, por lo tanto le declara la guerra a la democracia, tratando de anularla totalmente, dándole la oportunidad de aprender solamente a quien tiene dinero, se exhibe la educación como un servicio, brindándola al mejor postor, quien da más, se ofrece el colegio más elegante, con la mejor tecnología, los profesores egresados de una universidad renombrada.


Todo lo anterior, encasilla a la institución estudiantil en una fachada, o una linda envoltura de colores vistosos como una chocolatina llamativa que dice ¡comprame!!


Pero se podría preguntar, ¿Qué hay de malo en esto? No es bueno que se ofrezca una mejor “calidad de la economía”, lo malo es que dicha “calidad” es solamente para unos cuantos, para quienes pueden, monetariamente hablando, ya que estas actualizaciones de la educación obedecen a las necesidades de esta minoría y no solucionan en nada el problema del acceso a la educación, generalmente hablando.


Para nadie es un secreto que la educación en Colombia nunca ha sido la mejor, pero la era neoliberal tergiversa el concepto de “calidad de la educación”, engrosando la línea divisoria entre educación para ricos y educación para pobres, en donde lo único que se logra es restringir el acceso solo a quienes pueden pagar ciertas comodidades que ofrecen las instituciones.


Es cierto que se ha escrito mucho hasta ahora sobre el neoliberalismo y sus efectos sobre la educación, pero hasta ahora las personas no han tomado conciencia de esto

porque realmente no les interesa, la forma en que se podría lograr llamar la atención, sería que dichas personas que se han preocupado por escribirlo, también se ocupen en divulgarlo, de manera que las personas despierten de ese sueño en el que parece estar sumergido el país.


Para darle un enfoque diferente a este ensayo, tratemos de enfocarnos en los diferentes factores que afectan la educación y presentar las posibles soluciones:


Desafortunadamente el dinero manda sobre las instituciones democráticas, por lo tanto, se podría utilizar el poder del dinero para vencer este mismo yugo que se ha impuesto a la democracia. También claro está, uno de los factores que influye es el desempleo, ya que los maestros se ven obligados a trabajar por poco dinero, por aquello de la “flexibilización laboral” lo cual afecta la promoción desde donde se quiera ver, ya que omite la intervención del Estado, todo va encaminado a afianzar la pirámide social, donde la recesión genera un atraso social, en el que se logra que las personas permanezcan ignorantes y acríticas, al mismo tiempo, representa un gran beneficio para la burocracia, en la medida en que, cuando las personas no conocen sus derechos ni como funciona su país dejan que les lleven para donde les quieran llevar, convencidos de que es en su propio beneficio.



El neoliberalismo busca la industrialización de la educación, en aras de convertirla en un producto más o en un servicio, dejando de lado el concepto de derecho, de modo que se considera como una inversión, en una palabra, la ganancia es el aporte que hace el padre de familia al invertir en ella, y además, el hecho de que el estudiante se forme como un ente productor más del sistema, que se le capacite para desempeñar una labor o un trabajo y para obedecer todo lo que se le diga, convirtiéndose en un esclavo más del mercado.


En las universidades, las carreras como artes, pedagogía, y en fin las que no son presentadas como un medio mercantil y de tecnología como lo puede ser una ingeniería o una economía, son vistas como un estorbo, algo en lo que le cuesta mucho invertir al estado porque no proporciona ninguna ganancia en materia de “medios de producción”, por lo tanto no se le da la importancia que debería, y son venidas a menos en comparación con las otras carreras, de ahí que el estudiante sea visto como un medio y no como el fin de la educación.


Para que un colegio o universidad se posicione, debe mostrar que debe ser rentable, rebajándola al concepto de una simple empresa que ofrece un servicio más al mercado, dejando de lado el verdadero sentido de la educación como fin formativo.


Otro factor es la reducción de la planta docente, imponiendo que hayan 50 estudiantes por cada profesor, dificultando la forma de trabajo de los profesores y la capacidad de atención de los estudiantes entre otras cosas.


El nuevo sistema de evaluación, busca limitar aún más el ingreso a las universidades, imponiendo contenidos y evaluaciones comunes, que específicamente, cumplen con el único objetivo de restringir el acceso solamente a unos cuantos, por lo que se puede deducir según las cifras que son muchos los que ingresan al colegio y muy pocos los que pueden ingresar a la universidad, esto se refleja en lo difícil y casi imposible que es ingresar a una universidad pública.


Además de esto, se ha permitido la propagación sin control de algunos “institutos” denominados de educación superior, los cuales ofrecen diversidad de carreras que no cumplen los requisitos exigidos debido al perfil que manejan, no disponen de la misma forma que en una institución universitaria de la preparación necesaria a los profesores y como quien dice cualquiera puede enseñar, alegando la libre competencia y ampliar el acceso a la educación superior, pero ¡que gran beneficio! ¡Deberíamos estar agradecidos!


En una sociedad, donde las personas están presas de la monotonía, que obedece a un mecanismo hasta en la forma de pensar y conduce a un encuadrar la mente, proceso en el cual se adquiere una lógica de pensamiento absurda y obediente a todo lo que un gobierno decida.


Ejercer una educación popular es resistirse hacia esa dominación del capitalismo, el país ha comprado la idea del “sueño americano”, de acuerdo a las Naciones Unidas, el progreso económico no es posible sin desintegrar las viejas instituciones sociales, los lazos de casta, credo y raza y las personas incapaces de seguir el ritmo del progreso no deben estar. En el nombre del “desarrollo” se suponía reestructurar la sociedad “subdesarrollada” para alcanzar un progreso económico, pero por el contrario, esto produjo miseria y subdesarrollo masivo, opresión y degeneración de la raza.


Aún se pueden generar alternativas, para que la educación sea real y edificativa, pero esto depende de un trabajo en conjunto, se sabe que hay muchos estudiantes y maestros conscientes de la situación, que trabajan para que la situación sea diferente, pero no es suficiente, se necesita que esta conciencia sea generalizada, las personas muchas veces, y pasa todo el tiempo en Colombia, permite que se les diga como pensar, y no se dan cuenta de que están siendo condenados a una “ignorancia resignada”, en aras de beneficiar a una plutocracia a la que le tiene sin cuidado el bien común y las necesidades de los menos favorecidos.


La utilización correcta de la influencia que ejercen los medios de comunicación sobre las decisiones que toman las personas sería una buena forma de hacer conciencia, teniendo como objetivo que se le de a la educación el valor que merece, entendiéndola como una manera de lograr el cambio y una gran opción de que el país salga de la pobreza como una verdad absoluta.


También es posible motivar al maestro, pero no desde un enfoque productivo, sino que el maestro entienda que su profesión es diferente a las demás, es cierto que tanto el maestro como los estudiantes están igualmente sometidos al sistema, por lo tanto no se les da la libertad de decidir la metodología o los temas que va a tratar en su clase, por lo tanto de cierta forma está de manos atadas frente a la influencia de la era neoliberal.


Sin embargo, se puede empezar el cambio desde el área de aplicación, el aula de clase, no necesariamente yendo en contra del sistema, sino revolucionando de una forma sana, en la cual se pueda motivar el estudiante hacia su realización como persona autónoma y libre de tomar sus propias decisiones. En la educación es necesario regresarle su postura crítica, lograr que los estudiantes piensen por sí mismos, comprendiendo que se puede llegar a una sociedad democrática, solidaria y con justicia social.


Recordar que ir contra la corriente no es siempre el camino incorrecto, aunque sí el mas difícil, pero sorprendentemente, el más gratificante cuando se ven los resultados. Se puede alcanzar, hay que creer en que se puede, sembrando en los maestros una sensibilización hacia el estudiante como persona que piensa, suena, siente, come, duerme y ama.

La sociedad en general, siempre esta quejándose de que el mundo está mal, de los jóvenes que están en una esquina drogándose o robando, todos dicen en algún momento que las cosas deberían mejorar o que “todo tiempo pasado fue mejor”, tal vez no se dan cuenta de que este cambio que tanto desean depende de ellos mismos, depende de un trabajo en conjunto y que el peor error que se puede cometer es pensar en dejarle todo al gobierno, porque debido a esa misma falta de participación, la indiferencia reina en las calles y en las instituciones educativas.


La educación no son solamente las matemáticas y la gramática que se enseña en un aula de clase, tampoco es sinónimo de escolarización, va mas allá, porque por medio de ella se puede reformar toda una sociedad, fomentar un cambio de conciencia y de mentalidad, su éxito depende de un nexo con la vida y con el trabajo en pro de un bien común.


La verdadera satisfacción del maestro no debe ser recibir un cheque mensual, el agradecimiento de un estudiante que realmente aprende, debería ser una gran retribución para un verdadero Maestro que ame su trabajo.


COMPETENCIAS COMUNICATIVAS II

DIANA BERNAL

COD 1010810559


Es una política definida por los grandes centros de poder, al servicio del imperialismo, que la producción que exige conocimiento de punta y alta tecnología siga concentrada en las naciones desarrolladas, mientras que a los países de la periferia, subdesarrollados como el nuestro, se les impone el modelo de formación en competencias, que renuncia soslayadamente a reivindicar lo más elevado del conocimiento e instituye un modelo que prepara al país en las habilidades y destrezas necesarias que suplan la mano de obra barata requerida por las maquilas o talleres de subcontratación laboral


                Hoy día, desde el punto de vista de la escuela, su concepto fundamental es el del financiamiento basado en la  demanda, este es el sentido último de la descentralización del sistema educativo.(Cfr.Patrinos, Harry Anthony y  Lakshmanan Ariasingam, David. “Descentralización de la educación. Financiamiento basado en la demanda.” Banco Mundial. Washington, D.C. Septiembre de 1998.)

eliminaron de las asignaturas de contenido social, a las que calificaban de “inservibles” para el trabajo.

Uno de los aspectos más sobresalientes es el que se refiere al financiamiento y entrega de recursos, aplicaron una política de asfixia económica de las universidades, recortaron su presupuesto y reduciendo drásticamente las aportaciones del Estado, además, permitieron la proliferación inescrupulosa y sin ningún control de instituciones de educación superior con fines de lucro, las llamadas “universidades de garaje”.

Varios fueron los argumentos esgrimidos para cumplir estos propósitos, que “no debemos esperar que el papá Estado nos de todo”, “que somos suficientemente capaces de obtener financiamiento”, “que la educación pública está en crisis y por lo tanto el Estado no debe malgastar dichos recursos entregándolos a las universidades estatales”, “que la libre competencia entre universidades públicas y privadas le daría calidad”, etc. etc. Detrás de esta furiosa ofensiva mediática se escondía la intensión de quitarle la responsabilidad de la educación al Estado y de esa forma, bajo la visión del libre mercado, convertirla en un “jugoso negocio”.

Con el pretexto de poner a tono a la educación superior de nuestro país con las exigencias del mercado internacional, se implantó el cuarto nivel de formación profesional (masterados, diplomados, especializaciones, PHd) siendo una política adecuada, que permite a los profesionales continuar sus estudios y especialización, los neoliberales vieron es estos programas académicos verdaderas minas de oro, donde la mayoría de las ofertas académicas son costosas.

Uno de los requisitos para que la universidad estatal cumpla con sus objetivos es garantizar la entrega de un adecuado presupuesto para la educación superior. Si realmente queremos que la universidad sea aquella institución que desde la ciencia y la investigación, desarrolle una fuerte base tecnológica, científica y técnica que contribuya a terminar con la dependencia externa y nos permita impulsar un desarrollo soberano de nuestro país, el contar con suficientes recursos es un elemento clave.

En ese marco, planteamos que se establezca en la nueva constitución la entrega del 6% del PIB para la educación, que se elimine aquella disposición que beneficia a las universidades cofinanciadas; debe revisarse la distribución de los recursos que recibimos por concepto del FOPEDEUPO (Fondo Permanente de Desarrollo de las Universidades y Escuelas Politécnicas), ya que los índices o parámetros de distribución de estos recursos hace que universidades como la Universidad Central de Quito, con 47 mil estudiantes, reciba lo mismo que la Universidad Técnica del Norte que tiene apenas 5 mil estudiantes.


CEA, UNESCO, Cumbre internacional de educación, México, f eb. 1997

Political Liberalism, Columbia University Press, New York, 1993.


http://buscon.rae.es/draeI/


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